
Mi playa preferida, en Miño, A Coruña
Cambian los vientos, mi cuerpo presiente la calma y la reafirmación de la serenidad, algo similar al equilibrio. Seguiré con mis altibajos, mis crisis de identidad, mis debates entre mis dos yos, mis desvelos y mis reconciliaciones interiores. Todo con el fin último de llevarme lo mejor posible conmigo misma y ser feliz. (¿Qué es la felicidad al fin y al cabo? Podríamos divagar tanto sobre esa idea…)
En las últimas semanas he ido cerrando capítulos varios:
– me encontré con mi mejor amigo del colegio, tras 14 años sin vernos, y nos abrazamos como si fuese ayer, cuando merendábamos bocadillos de nocilla en la cocina de su casa, habíamos coreografías o pasteles de barro en la cabaña del bosque.
– me encontré con mi primer (des)amor, aquel que me tuvo soñando con sus ojos tanto tiempo (grises, como el mar en invierno), aquel que cuando le veía originaba que mis órganos se cambiasen de sitio. Tomar un té y reirme de aquellos tiempos en que no me eligió a mi, ver el arrepentimiento en sus ojos, y derretir el hielo, no tiene precio. Me gusta esa yo directa, en ocasiones descarada. Me gustó ser clara y comprobar que si no fue para mi, fue por algo.
– me encontré con mi primer ex, a quien no veía desde hacía 8 años. Vi fotos de su hija y en su felicidad la razón de porqué tampoco era nuestro momento.
– el miércoles me encontraré con mi exmarido, a quien no veo desde hace 10 meses, cuando me fui de casa. Hemos firmado papeles, he recogido todas mis cosas… pero no nos hemos mirado a los ojos aún.
– incluso asistí ayer a la primera boda desde que me divorcié….
Son días de encuentros; con los demás, conmigo misma. Éstos últimos son los que más me importan, porque, al fin y al cabo, encuentro en los demás algo de mi, y es eso mismo lo que hace reseñable el encuentro. Veo en uno a la Bruma soñadora y romántica, veo en otro la Bruma niña -la más auténtica-, veo en otro la Bruma despechada, que sabe perdonar y pasa las páginas.
Encontrándome, encontrándome… me apetece mudar un poquito mi blog, y tras 2 años disipando brumas, llegan colores nuevos y días claros, con o sin tormentas. He cambiado la imagen de mi ojo observador, mas acorde conmigo ahora, y también el slogan de mi blog. Curiosamente era uno de los nombres que barajé antes de dar a luz a Bruma…
En próximos días cambiaré algunos detalles de los laterales, con la intención de que mi espacio sea cada vez más mío, y vuestro, en esta espiral de brumas y luz que me rodea.
Pensaba este post más breve y sencillo, pero así son las cosas. Salen como salen. El mensaje inicial era:
Estoy de vuelta. 🙂
….volveré pa’ contarte que he soñao…
…colores nuevos…. y días claros…






