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Sobrecarga Emocional

En los últimos días, mis energías se muestran especialmente sensitivas…. Estoy rodeada de una serie de problemas ajenos, que, aunque racionalmente comprendo que no son míos, no por ello dejan de afectarme.

Todo se debe a la que estoy llamando ultimamente Puta Empatía. El haber ejercitado ponerme en el lugar de los demás, sea la postura que sea, tratar de comprenderla desde esa óptica, ha dado lugar a que, ahora, incluso me sobre cargue de emociones ajenas.

– N. pasa por una separación muy compleja, tras una larga relacion de dependencia emocional grave.
– E. no acaba de encontrarse consigo mismo y busca en el exterior lo que debería hallar dentro, volcando las carencias supuestas en su pareja y esperando una comprensión que no llega.
– V. ha terminado una relación que prometía un futuro lleno de complicidad, y que ha terminado ahogado en la rutina y el desamor.
– A. debe buscar un límite para todo lo que entrega desinteresadamente a los demás, liberandose poco a poco de sus cargas (esas que llevamos a cuestas sin darnos cuenta).

Y mientras tanto, servidora trata de desvincularse un poco de las circunstancias ajenas, comprendiendo que cada problema es personal y, ayudando en lo posible, pero sintiendo en ocasiones como la frustración y la rabia se acumulan entre mis manos o afloran en un momento de rabia a causa de una excusa absurda.

En fin, uno de mis objetivos es el EQUILIBRIO y sin duda lo persigo…. pero… a veces… es tan difícil situarse en un punto medio… ¿Verdad?

Qué complejos podemos llegar a ser y qué cercano parece siempre el camino ajeno.

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3 respuestas a «Sobrecarga Emocional»

A todos nos gustaría habitar en ese tan necesario equilibrio, pero no es fácil…
Intentarlo forma parte de la vida, como los ciclos que poco a poco nos llevan a él.
Un abrazo

Es difícil dejar de contarte las cosas mientras nos escuchas con esos ojillos tan atentamente, pero evidentemente yo no quiero que pierdas ese equilibrio (que el Señor Manolo dice que no existe). Como sé por experiencia propia que siempre nos salpican las lágrimas de los demás hay momentos en los que decido decirte “Hola” y sonreirte sin ningún dato adicional, para que sientas que puedo estar mal para que tampoco quiero agobiarte (o sobrecargarte), aunque eso no dependa de mí.
Hay que tener esa independencia emocional y saber separar.
Nchi
(No me ha dejado cambiar mis datos, ¡Y yo que quería firmar como “A.”!)
Bechitos =**
P.D. Que mona estás con medias y tacones ¡Coño! jejejeje

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