Categorías
Batallando con el mundo De todo un poco Desde mis Brumas

La runa de la alegría


Image by ataraxiaphoto

Antes de comenzar mi metamorfosis hace casi 4 años (wow! como pasa el tiempo!), mi amigo Inguz me introdujo en el fascinante mundo de las runas. Utilizando las suyas, me dejó sacar una sobre el momento que estaba viviendo y el resultado me impactó muchísimo. Fue como tocar donde más dolía, con la sabiduría de la verdad y la subjetividad de proyectar nuestros sentimientos e identificarnos.

Un par de meses después, en mi cumpleaños, mis amigos me regalaron mis propias runas y desde entonces, me acompañan en la mesilla de noche. Lo que más me gusta de las runas vikingas es que trabajan sobre el presente y te aportan una reflexión sobre lo que estás viviendo. No es nada más allá que la propia reflexión, no es nada del otro mundo. Incluso mi amigo utilizaba el Manual del Guerrero de la Luz de una manera similar, abriendo por un punto al azar para reflexionar sobre lo que «tocaba» ese día. A veces la vida nos sirve en bandeja lo que necesitamos y somos nosotros los que sacamos de ello el jugo que nos alimenta (o no, ahí está la actitud).

Las runas de la transformación me acompañaron a lo largo de un proceso muy duro de metamorfosis, unas veces con más fortaleza, recordándome que el sol no brillará siempre; y en otros momentos recordándome la luz al final del túnel. Siempre me han aportado algo positivo.

Hacía tiempo que no las cogía y el otro día saqué una runa que no me había salido nunca: Wunjo, la runa de la Alegría. Esta runa habla sobre el final del período de transformación, la calma, una rama con fruta, la vuelta a nosotros mismos después del tránsito. Creo que era la única runa me faltaba por salir y me hizo ilusión que mis piedrecitas me recordaran todo el camino recorrido.

Gozo de una calma finita y me preparo para nuevos caminos y proyectos. El sentido de mi vida es el movimiento …estonosepara…. estonosepara… Quizá es algo peligroso, esa permanente búsqueda de novedades, rompiendo rutinas y convirtiendo el cambio en algo habitual, adicta a la novedad. Ser consciente de ello me ayuda a no precipitarme, tener un poquito lo pies en el suelo mientras mi cabeza despliega las alas y revolotea sobre mil posibilidades. También hay que saber estar quietecita.

Mientras tanto, el instinto sigue funcionando como un radar cuanto más lo desarrollas. Sentir que este momento sí y el otro no, sin saber por qué. Cuanto más confías en tus sentires, más se afirman y más te guían.

Sientes que algo se acerca, porque al final, eres tú quien lo busca… y te acercas.
Llevando el timón de tu propio navío y atracando en Puerto Presente.


PS: Wunjo es la runa que parece una P. 🙂

11 respuestas a «La runa de la alegría»

Que apasionante este tema, me han entrado unas ganas enormes de saber más acerca de las runas.
Me has contagiado las ganas de transformación, de no parar, de seguir encontrándome conmigo misma y caminar (aunque el camino sea difícil)

Gracias y enhorabuena por tu momento de sosiego.
Besos linda.

Atracar en el Puerto (cuerpo) Presente…umm… lo deseo cada noche…

Pero seguramente mi tropismo viajero me impide atracar en tal deseo seguro…

Acaso se debe a ese movimiento psíquico continuo con el que nacimos sin querer los viajeros místicos y asegura nuestra inercia aun en los momentos de mayor tristeza y nostalgia —por ejemplo, cuando nos asalta la tentación de quedarnos por más tiempo, o ese desear morar (propietario) deliciosamente insoportable a veces, permanecer en sus brazos, por ejemplo… Es un instinto fatal, Bruma, se mire como se mire, no lo dudes…

La aventura tiene otros hogares, otros puntos de vista, distintas magnitudes para medir el tiempo, los espacios, la velocidad del aire libre y nuestra sombra… otras imágenes que representar o que la representen.

El viajero místico es un ser errante con sus errores bajo el brazo, indiferente. No está hipnotizado por sus recuerdos ni tampoco obsesionado por lo que luego dejará a su espalda. Su diáspora le fascina tanto como sus abandonos e incomparecencias. El Viajero mira a lo lejos y desde lejos y en su mirada habita el misterio… (el misterio es su mirada). Desaparecer le da poder; mirar adelante, ligereza. Vivir este exilio romántico y exótico es nuestro destino… qué le vamos a hacer.

Bye, Bruma…

Pau Llanes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *