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Batallando con el mundo Desde mis Brumas

Inevitable y pasajero

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Así es cada segundo de nuestras vidas, este transcurrir de tiempo a raudales entre las manos, sumido por completo a la subjetiva percepción de si pasa lento o fugaz. Y así me encuentro yo sumida en estas fechas para nada entrañables para mí, en una desazón y falta de energía, atisbando los oasis del horizonte en este presente tan inevitable y pasajero como el mismo tiempo que lo transporta.

Por la frustración sobre la que escribía hace días y otros sentimientos que la acompañan me he quedado sin batería. Es curioso como nuestras energías se pueden parecer a la batería del móvil. Cuando estás ajetreada de un lado al otro apenas miras en qué niveles se encuentra y, de repente, vas a responder a una llamada y ¡plin! se apaga la batería y no da más de sí. Compuesta y sin comunicarte, apagado y sin sentido, se queda el móvil entre las manos.

Alegremente en ocasiones no me doy cuenta de mis niveles de energía, bien por ajetreo o bien por atribuirme una fuerza moral que en esos momentos no tengo. Soy consciente al menos de mi situación y trato de no forzarme a dar más de lo que puedo dar.

Lo que menos me gusta de esa situación de sequía es la vulnerabilidad extrema que me envuelve, como su fuera a romperme a veces. Un trasfondo de tristeza que me descorazona, porque yo cada día intento ser optimista y cuando no soy capaz de serlo o no tengo ni ganas, caigo en la apatía. Conscientemente asumo que también yo puedo estar triste y merezco menos exigencia personal en esos momentos; estableciendo conversaciones interiores sobre cuantas licencias de mis «normas» habituales me debo permitir.

Esta tristeza se ve acompañada de su intima amiga la hipersensibilidad y juntas son la bomba. Minan la seguridad y dan chucherías a la niña interior que solo quiere llorar y patalear. Y así cuando menos te lo esperas y te crees recuperada, llega una situación que te desborda y sientes unas terribles ganas de llorar, incluso por situaciones emotivas sin ninguna carga negativa.

Visualizo ahora esta energía como una cúpula de cristal que nos protege, y tras derrumbarse vamos construyendo de nuevo despacio llenándonos de cosas positivas y dando tiempo a que este cristal se endurezca y sea fuerte y duradero de nuevo. Solo mirando hacia dentro podemos ver claro lo que tenemos fuera.

Por el momento sigo observando, así se aprende de una. No se si lo que me mantiene triste son los adornos navideños que no me apetece poner, las tristezas de quienes no puedo abrazar, los lazos rotos y las distancias tan fáciles de romper con un email o un rápido comentario, la impotencia y la frustración, la rabia de tomar decisiones que no me pertenecen, la lucha interior por ese «dejar estar».

Lo que me gusta saber es lo que me emociona positivamente: la desaparición de conflictos, la cotidianidad compartida y deseada cada día, la fortuna de ser quien soy y de valorar las cosas pequeñas de la vida (que aunque parece mentira, hay gente que no disfruta igual), las posibilidades de elegir cada día, los amigos que están cerca pese a los miles de kilómetros, la salud, los míos y la capacidad de pensar racionalmente que todo esto es pasajero.

Nunca olvidar. Esto también pasará.

11 respuestas a «Inevitable y pasajero»

Un viaje no es un asunto de kilómetros, aunque sea durante toda una vida. También tiene que ver con el espíritu, el ánimo, la resistencia. Hay que ganar ese punto central desde el cual todo es equidistante, ese centro del universo desde donde divisar el desfile de los acontecimientos sin desfallecer ni rendirse antes de la hora-tsunami. Acompasar el movimiento de los pensamientos, de los ojos, los pies, al ritmo de los paisajes apareciendo y desapareciendo, unos tras otros, indolentes; los sucesos encadenados a su agonía; las palabras indecentes sumisas al escándalo de los corazones…

Hay que alcanzar pronto el movimiento psíquico continuo que asegure la inercia del viajero aun en los momentos de mayor tristeza y nostalgia —o cuando nos asalta la tentación de quedarnos por más tiempo, ese desear morar (propietario) deliciosamente insoportable a veces, o permanecer en sus brazos, por ejemplo, para siempre…

La aventura tiene otros hogares, otros puntos de vista, distintas magnitudes para medir el tiempo, los espacios, la velocidad del aire libre y nuestra sombra; otras imágenes que representar o que la representen. El viajero místico es un ser errante con sus errores bajo el brazo, indiferente. No está hipnotizado por sus recuerdos ni tampoco obsesionado por lo que luego dejará a su espalda. Su diáspora le fascina tanto como sus abandonos e incomparecencias. El Viajero mira a lo lejos y desde lejos y en su mirada habita el misterio…

Saludos, poco antes de salir a almorzar, caníbal, aire y miradas (bajo el volcán)… Pau Llanes

Eso es lo importante que tienes que pensar, que todas las épocas, buenas o malas, pasan. Las buenas queremos tenerlas prolongadamente, las malas no las queremos ni ver, pero estas son las que más nos enseñan a vivir con nosotros mismos.

Sabes que en la distancia tienes buenos amigos con los que hablar así que, espero que te recuperes pronto de esta racha 😉

Un beso!!

PD: Por cierto, la imagen es muy bonita. Es tuya?

Pau: tus palabras me dejan sin las mías. Anhelado equilibrio, tan cerca y tan lejos, en su balanza juguetona. Buena tarde Viajero, allá donde tú estás. 🙂
Abrazo.

Jorge: Gracias! Todo pasa, todito todo.
La imagen es mía, si, hecha en Lanzarote, en un momento de paz viendo este anochecer y acompañada de nuevos amigos a los que espero abrazar pronto. Esta imagen es un caramelito para mí, con esa gaviota voladora recordando siempre el placer de volar.
Un abrazo, querido. Cuidate mucho eh!

Entiendo perfectamente esa caida de energía inesperada y todo porque estamos demasiado estresados o medimos mal nuestras fuerzas.
En momentos emocionales muy fuertes y duros, mucha gente no vé bien que te retires para cuidarte y recargar las pilas, pero es necesario para seguir adelante.

Te espero con zumitos de energía, platos de fuerza y achuchones dulces.

Ay Tegala, y no te imaginas las ganas que puedo tener de esa energia volcánica de vuestra isla…. Realmente lo necesito!

Todo llegará como todo pasará.
Pasito a pasito, con o sin zapatos. 😉

«aquistoiyo»…
asi…to junto…
como buena andaluza…jejeje…
que soy …o dicen que soy como un recargador de pilas…de esos que los enchufas y tienes pilas nuevas…
que te creias tu que yo me habia olvidao de ti?…
nanai de la china…yo nunca olvido alas personas especiales…y tu lo eres…vaya que si lo eres…

niña…que puedo decirte que tu no sepas?…si eres una de las mujeres mas inteligentes que conozco…
tu sabes que las pilas se gastan y se recargan millones de veces en la vida…. en realidad…la vida consiste en eso… un descargar y recargar continuo..
solo los tontos estan siempre » a tope»….

Yo…que como te decia al principio…otra cosa no sabré hacer…pero si el payasete cuando alguien esta mal para arrancarle una sonrisa…
te voy a dejar un regalito (cruzando los «deos» porque no lo hayas visto ya y yo ponga un el huevo de colon)…..

http://www.youtube.com/watch?v=0_RuSt15b9k

y no te digo ná mas de el video…sorpresa sorpresa…….
solo que a lo mejor este regalito ya nos iba haciendo falta a ti y ami…
no?…
pues eso niña…
que se te quiere…que te sigo por tus viajes por el mundo…y aunke hablo poco…
«aquistoy»…

muaskkkkk

«…I love you I love you I loooooooove you
That’s all I want to saaaay.
Until I find a waaaaay
I will say the only words I know
that you’ll understand…»

He tomao prestadas unas palabras de un grupo llamado «lah cucarachah» y su canción «Michelle» 😉

Fire, tu comment se había colado en el spam! 🙂
Muchas muchas gracias!!
He visto el vídeo hace un par de días y me encanta, siguen siendo muy fieles a si mismos y se que vamos a disfrutar este disco. Te acuerdas que el otro también lo compartimos? Ya llevamos unos añitos juntas eh! 🙂
Gracias por estar y abrazarme. Se que estás ahí, cerquita.
Un achuchon grandote.

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