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Desde mis Brumas Personas

Fronteras de felicidad

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Me dan pena. Me entristecen. Las dejo en su camino. Yo sigo el mío.
Son las personas que construyen sus propias fronteras de felicidad, estableciendo dependencias, desviando responsabilidades o aferrándose al pasado.

Me gustaría tanto poder mirarles a los ojos y hacerles ver que ellos tienen el poder de hacer tantas y tantas cosas… ¿No nos damos cuenta de que al final la opción fácil y barata nos sale cara? Si, cierto, es más fácil decir “tú tienes la llave de mi felicidad y como no te tengo, soy infeliz”. Así no tengo que trabajar por mi felicidad, no tengo que moverme. Me puedo quedar sentado sintiéndome triste, sin ni siquiera probar si esa puerta de la felicidad está abierta en mí.

Cuando son los otros los que manejan mi felicidad, no tengo la responsabilidad, producto de la libertad individual que supone el mayor regalo con que venimos a este mundo. Pongo la etiqueta de culpabilidad sobre la responsabilidad y vendo mis ojos. Los demás tienen la culpa, pero en el fondo de mí hay un resquicio de coherencia que me dice que algo podría hacer por mí. Y me siento aún peor… y más victima.

¿Vas a dejar en otros el mando de “tu reino”? ¿Por qué no aferrar las riendas de ese caballo en el que te encuentras cabalgando sin rumbo?

Dejar estar no es fácil para mí, la frustración está ahí cuando son personas que quieres quienes no manejan sus riendas. Sin embargo, hoy ya no quiero proyectar, quiero respetar, dejar estar y confiar en el proceso de cada uno.

Les deseo determinación, fortaleza, coherencia, valentía y coraje; que se sepan dueños de sí mismos, busquen y disfruten de los momentos buenos y aprendan de los malos sin culpabilizarse. Responsabilidad.

Namasté.

Siento meterme en tu mundo interior
pero no vale la pena
tener un mundo dentro
y no sacarlo pa’ fuera…

Post-Data: Recomiendo hoy la lectura de este post de mi amiga y blogger La Mujer Sonriente.

4 respuestas a «Fronteras de felicidad»

Hace unos días lei que a la mujer de un personaje famoso le preguntaron si su marido le hacia feliz, a lo que la inteligente muejr respondió.

– Evidentemente no. Yo estoy junto a este hombre porque soy feliz, no porque me haga feliz.

Una vez más hay que moverse para buscar lo que uno quiere.

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